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La Iglesia

La Iglesia

La iglesia, por razones desconocidas, se encuentra a las afueras.

Albornos formó parte del sexmo de Covaleda, una división territorial que englobaba varios pueblos compartiendo algunos bienes, por lo que es posible que la iglesia fuese costeada por varias de estas poblaciones y, por tanto, compartido su uso. Al estar situada tras el río, hoy en día salvado por un pequeño puente, cuando había crecidas no se podía acceder a la misma. La iglesia y el cementerio adosado se encuentran junto al río Arevalillo, al cobijo de los frondosos árboles de rivera. Fue construida a finales del siglo XV o comienzos del XVI en el estilo de la zona, en ladrillo, piedra bien labrada y mampostería, con una gran espadaña de tres cuerpos en su frente. Una gran aportación de los mudéjares fue sacar las máximas posibilidades decorativas al ladrillo, que era una solución accesible y económica al hacerse mediante la cocción de la arcilla de la zona. La piedra no abundaba así que su uso fue menor; en la zona de sustentación se usaron las piedras mejor labradas y para rellenar huecos la mampostería de piedras pequeñas e irregulares.

La construcción original contó con una única nave y cabecera rectangular, sufriendo algunas ampliaciones a lo largo del siglo XVI que modificaron en parte su aspecto. Se añadió una nave en el lado norte y una capilla funeraria en el testero. Tal capilla fue costeada por Pedro Sánchez, que según constaba en una inscripción desaparecida fue prior de Briviesca y párroco de Albornos, Velamuñoz y Ortigosa. El sepulcro fue desmantelado y de él sólo se conserva, en el interior de la iglesia, la escultura yacente del difunto.

El derrumbe de la cubierta de la nave y algunos muros laterales propició el abandono y ruina del templo. Los propios vecinos sufragaron en gran parte la construcción a partir de 1968 de la actual parroquia, recibiendo algunas de las piezas artísticas de la antigua, como las rejas de la capilla del prior, situadas en los laterales, el altar mayor de principios del siglo XVIII, una pila bautismal, varias tallas y una pintura de la Inmaculada. En su interior conserva algunas piezas del antiguo templo, del siglo XI.

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